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miércoles, noviembre 05, 2008

Longtemps qu'on ne ce vois pas...

Me miras en fotos viejas de momentos felices y te sientes tan ajena, distante a ésa en el papel o en la pantalla. Reviviendo aquello por lo que reímos y envidiando mi sonrisa que también era tuya.

¿Dónde estabas? ¿o es que acaso no me has escuchado llamarte por mi nombre? ¿qué sientes? ¿qué sueñas? ¿qué te duele además del corazón? te he dicho que ya no aguanta más remiendos ni parches improvisados, y el salitre de tus lágrimas lo ha gastado al punto de causarle goteras por donde temo se nos vaya la vida desangradas.

Ya deja eso, ¿no ves que te lastimas? ya... por favor ¡ya basta! ve a dónde nos has llevado, al borde, al extremo, al punto de la locura, al desastre, al caos... justo donde empezamos.

Y ahora buscamos un poco de cordura, la buscamos como se busca en el fondo de un cajón algo que creíamos perdido y sabemos que siempre ha estado en su lugar.

Y pensamos en alas tatuadas en la espalda... y nos tatuamos pensamientos en el alma, ignorando que ésos son los que no se olvidan jamás y que, o nos hunden o nos salvan.

Lo segundo vida, lo segundo será.




lunes, noviembre 19, 2007

not much to say...


Podría decir muchas cosas, enumerar vivencias, contar momentos felices o tragedias, nombrar las mil y un formas en que ciertas cosas me han cambiado la vida, cambios internos bárbaros o cambios exteriores y supérfluos por demás camaleónicos.

¿Pero de qué serviría? Lo sé y basta.

Hemos madurado tanto juntos, tú, yo, ellos.

Cada uno escribiendo su historia, algunos con sus acciones y otros como yo, por encargo no remunerado.

O el cambio es por demás evidente o yo soy tan malditamente transparente (¿malditamente? ja) que los matices de emociones se leen tras mis ojos e irradian juegos de luces que quien me mira fijo advierte e interpreta a su modo. En un dibujo, en un gesto.

Antes, me seguía la derrotada y erradicada tristeza, ahora, ha tomado su lugar la distancia... deja su sello en cada suceso que me rodea. ¿Y qué hacer? mientras todo sea para bien...

Ahora... a esperar: a lo inevitable, a la inspiración que ahora deberá ser mensual, a los 15 días, y así la lista crece.


Y sí, lo repito, no tengo mucho que decir.