viernes, febrero 27, 2009
Late night show
La noches de insomnio son las mejores, tu mente está despierta, aguda y hambrienta. Las ideas fluyen por donde debieron haberlo hecho siempre, sin interrupciones ni letargos.
Los suspiros son el aderezo que concatena historias y recuerdos, imágenes fugaces de verdades a medias, fantasías que anhelas tanto que fuesen realidades y fantasmas que invocas con sólo pensarlos.
Y lo que sabemos sin tener que decirlo, lo que los ojos gritan cuando las miradas coinciden, cuando todas las palabras se agolpan y queman en las pupilas que se reflejan en las del otro... Un pedazo de papel con un instante de inspiración, un instante de inspiración en un nudo en la garganta.
Y las ausencias... y las distancias. Y la peor de las ausencias, la ausencia acompañada. Si tan sólo pudiera armarlo, si tan sólo pudiera cruzarlo, si tan sólo bastaran tres pasos...
jueves, enero 01, 2009
just like starting over...
¿Sabes? Dicen que cuando se cierran ciclos es cuando hacemos el recuento de los daños. Y ahora que el año llegó a su fin y uno nuevo inicia, doy gracias por vivir como vivo, por amar como amo y por sentir como siento, aunque eso signifique todavía algunos tropiezos. No puedo decirlo mejor que Oceransky: "a veces tiene que dolerte el alma para que te puedas por fin enterar que hay vida en tus entrañas y no lo puedes negar..."
Sigo esperando el poder hacer más entradas con la etiqueta de 'cuentos', sigo esperando el aprender a cumplir promesas, a no dejar cosas (ni corazones) a medias, a aceptar que a veces los cabos sueltos no se hicieron para ser atados jamás, porque en ello radica su belleza y si los atas, ¿luego qué?.Quiero seguir disfrutando de los pequeños grandes placeres que he aprendido a gozar: la soledad, la noche, el llanto sin razón, la compañía en silencio, el evocar.
Porque sigo encontrando divertido el pensar en cómo cambiar la última cifra del año en que vivimos representa una alfombra en la cual ocultar lo que barrimos, en borrar la pizarra para volverla a llenar, en agitar ese viejo "edge and sketch" de la vida que dibujamos todos los días.
Adiós maldición de años pares, a vivir 365 días fortuitos...
lunes, diciembre 29, 2008
ay papaloapan!!

y ya no sé si reírme o mejor escribir...
lunes, diciembre 15, 2008
de tormentas e intenciones...
Y al mirarte me pierdo en tus ojos claros, pequeños pero llenos de una bondad que sólo aquellos que pasan horas contándome de ti y quienes nos hemos perdido en ellos (muy a mi pesar y para gozo de mis celos), conocemos a fondo y disfrutamos en silencio, en silencio de ése que te da la complicidad de un tesoro del que no sabe nadie - ni sabrá-.
Sans toi, les émotions d'aujourd'hui ne seraient que la peau morte des émotions d'autrefois.
De ti, definitivamente me habla de ti, de lo que eres, de lo que vas volviéndote lentamente, de lo que voy volviéndote a diario, de lo que ambos hemos querido que se vuelva, a golpes, gritos, llantos, madurando "a punta de madrazos". Lo vengo masticando hace horas, y lo pienso, lo reflexiono, lo aterrizo, lo rodeo lentamente y a pasos suaves, no quiero que la idea se asuste y se me vaya a escapar.
Sans toi, les émotions d'aujourd'hui ne seraient que la peau morte des émotions d'autrefois.
Y es cierto ¿sabes?, todo se relaciona con el tiempo, el tiempo, el tiempo... siempre el tiempo. ¿Quién demonios le dio al tiempo semejante autoridad? Semejante poder sobre las cicatrices, sobre el amor, sobre la sabiduría, sobre todo.
Hoy, ayer. Llevo una vida batallando con el ayer, el ayer me ha hecho su fácil presa, tú lo sabes y te lamentas, te arrepientes. Pero hoy, hoy le gané, hoy quise salvar el fin de semana con la firme intención de derrotar al ayer, de borrarlo, no de matarlo porque quién soy yo para creer que puede morir, pero borrarlo, ¡claro! borrarlo puedo y quiero, de mi cabeza. Quiero olvidar el eco que cada vez que resuena sangra, quiero sacar los fantasmas. No quiero que por dejar vivir hoy al ayer, mi mañana huela a cadáver.
Sans toi, les émotions d'aujourd'hui ne seraient que la peau morte des émotions d'autrefois.
Quiero tu sonrisa para siempre y todos los días. Qué más da lo demás, lo que no fue no será y lo que es me llena, me ilusiona.
Sin ti, las emociones de hoy no serían más que la piel muerta de las emociones de antaño... no más.
sábado, diciembre 06, 2008
kinky side...
sus carnosos labios que muerdo y juego a arrancar,
con mi lengua bajo lentamente por su cuello,
llego a sus senos y me lleno la boca de ellos,
y mientras mis dientes acarician la cima que se levanta erguida,
mis manos se adentran en su humedad tibia, preparando el terreno que anhelo saborear.
Y escucho su respiración agitada que en silencio me apura,
pero no me apresuro... no tengo prisa.
miércoles, noviembre 05, 2008
Longtemps qu'on ne ce vois pas...
¿Dónde estabas? ¿o es que acaso no me has escuchado llamarte por mi nombre? ¿qué sientes? ¿qué sueñas? ¿qué te duele además del corazón? te he dicho que ya no aguanta más remiendos ni parches improvisados, y el salitre de tus lágrimas lo ha gastado al punto de causarle goteras por donde temo se nos vaya la vida desangradas.
Ya deja eso, ¿no ves que te lastimas? ya... por favor ¡ya basta! ve a dónde nos has llevado, al borde, al extremo, al punto de la locura, al desastre, al caos... justo donde empezamos.
Y ahora buscamos un poco de cordura, la buscamos como se busca en el fondo de un cajón algo que creíamos perdido y sabemos que siempre ha estado en su lugar.
Y pensamos en alas tatuadas en la espalda... y nos tatuamos pensamientos en el alma, ignorando que ésos son los que no se olvidan jamás y que, o nos hunden o nos salvan.
Lo segundo vida, lo segundo será.

miércoles, julio 30, 2008
little chat with myself...
- A veces me siento un personaje de alguna mala novela o comedia con tintes dramáticos, de ésas donde abundan las situaciones ridículas y la gente mete un pedazo de cartón que separa sus mundos de aquél de ficción que se va creando conforme su vista abarca las letras ahí descritas; o de ésas donde esperas escuchar la grabación de voces para poner en movimiento esos 17 músculos del rostro acompañados de una estrepitosa convulsión que llamamos risa. Pero ¿y qué somos si no personajes?
- Y ahí vas como siempre pensando y sonando de esa forma tan irritantemente rebuscada... tus filosofías me vienen valiendo madre.
- No me hagas caso, ésa que habla era mi yo de ayer. Hoy no me siento personaje, hoy me siento creadora, una especie de semidiosa con el poder de hacer nacer bajo mi pluma y mis dedos como justo ahora.
- ¿Lo ves? De nuevo tus aires de megalómana, pero y siempre cuando estés creando, puedo soportarte lo que sea que quieras ser.
sábado, julio 19, 2008
Antídoto
Hace ya varios atardeceres que disfrutaba de la calma de los días soleados. Atrás quedaban las noches de negras tormentas y de truenos resonando con un eco cavernoso en lo más profundo de su mente. No más luces cegadoras ni relámpagos surcando los cielos de sus noches de aparente calma, ésos que tanto disfrutaba ver desde la ventana de sus ojos, asomándose a su mundo interior.
No quedaba huella de las pisadas en el suelo cubierto de arcilla, pues la lluvia se había encargado de lavar viejas heridas. Y aún entonces se preguntaba -¿es suficiente?-, porque una suave brisa no basta para borrar los vestigios de esas batallas libradas con la más acérrima de sus enemigas, ella misma.
Ahora descansaba en brazos firmes, posaba su cabeza en ese pecho amplio que subía y bajaba en forma acompasada y suave al ritmo de su respiración, y jugaba a poner su oreja justo en el punto donde, debajo de la piel, el corazón de él latía tan fuerte que a ella le parecía que en cualquier momento sus latidos traspasarían la piel. Y cerraba los ojos y se buscaba en ellos, y en cada “bum, bum” había un te quiero, un lo siento o quizás un beso.
Un nuevo antídoto corría por sus venas, uno al que a cada minuto se volvía adicta. Las dosis eran cada vez mayores; primero bastaba con verlo, jugaban a regalarse miradas furtivas que guardaban para los ratos de ausencia; pero la vista se colmó y la sustancia se les desbordaba por los ojos, y en forma de lágrimas invisibles se colaba por la comisura de sus bocas y hacía que intercambiaran palabras que tejían interminables con los hilos de sus sueños. Y los olores, ese olor que ambos desprendían cuando el otro se tropezaba con su vista fija. Un olor dulce que hacía que las narices les picaran y estallaran en risas. Su risa, cómo no enamorarse de su risa.
Y finalmente lo supo cuando su lengua entró en el juego. El antídoto se absorbía más rápido por tacto, y el sudor, potente catalizador, hacía las veces de conductor al bañar el cuerpo de ella de ese rocío que la cubría cuando una nube con forma de él, se posaba sobre su cuerpo desnudo, colándose en lo más recóndito de sus pensamientos, de sus ideas, de su ser.
Hace ya varios amaneceres que disfrutaba en la tranquilidad de sus brazos. Atrás quedaban las maldiciones, los frascos vacíos de falsos placebos y las promesas rotas de falsos profetas. Creía entender lo que era soñar con algo real, al fin podía sentarse a su lado, permitirse sentir y dejar de buscar.
Y mientras ella trata de vivir, al fondo, muy al fondo de su inconciencia, resplandecen los relámpagos rezagados por su antídoto, esperando cualquier momento para colarse en algún hueco y recordarle que los que nacen con una tormenta en el alma, mueren al menos alcanzados por alguno de esos rayos, no importando el cómo ni el dónde, muchos menos el quién.
viernes, junio 27, 2008
Mi favorito de mi favorito...
Toco tu boca, con un dedo toco el borde de tu boca, voy dibujándola como si saliera de mi mano, como si por primera vez tu boca se entreabriera, y me basta cerrar los ojos para deshacerlo todo y recomenzar, hago nacer cada vez la boca que deseo, la boca que mi mano elige y te dibuja en la cara, una boca elegida entre todas, con soberana libertad elegida por mí para dibujarla con mi mano por tu cara, y que por un azar que no busco comprender coincide exactamente con tu boca que sonríe por debajo de la que mi mano te dibuja.
Me miras, de cerca me miras, cada vez más de cerca y entonces jugamos al cíclope, nos miramos cada vez más de cerca y nuestros ojos se agrandan, se acercan entre sí, se superponen y los cíclopes se miran, respirando confundidos, las bocas se encuentran y luchan tibiamente, mordiéndose con los labios, apoyando apenas la lengua en los dientes, jugando en sus recintos donde un aire pesado va y viene con un perfume viejo y un silencio. Entonces mis manos buscan hundirse en tu pelo, acariciar lentamente la profundidad de tu pelo mientras nos besamos como si tuviéramos la boca llena de flores o de peces, de movimientos vivos, de fragancia oscura. Y si nos mordemos el dolor es dulce, y si nos ahogamos en un breve y terrible absorber simultáneo del aliento, esa instantánea muerte es bella. Y hay una sola saliva y un solo sabor a fruta madura, y yo te siento temblar contra mí como una luna en el agua.

viernes, junio 06, 2008
La mujer voladora
(dedicada de mi para mi, porque hoy lo entendí...)

NO SÉ ME IMPORTA UN PITO... (OLIVERIO GIRONDO)
No sé me importa un pito que las mujeres
tengan los senos como magnolias o como pasas de higo;
un cutis de durazno o de papel de lija.
Le doy una importancia igual a cero,
al hecho de que amanezcan con un aliento afrodisíaco
o con un aliento insecticida.
Soy perfectamente capaz de sorportarles
una nariz que sacaría el primer premio
en una exposición de zanahorias;
¡pero eso sí! -y en esto soy irreductible- no les perdono,
bajo ningún pretexto, que no sepan volar.
Si no saben volar ¡pierden el tiempo las que pretendan seducirme!
Ésta fue -y no otra- la razón de que me enamorase,
tan locamente, de María Luisa.
¿Qué me importaban sus labios por entregas y sus encelos sulfurosos?
¿Qué me importaban sus extremidades de palmípedo
y sus miradas de pronóstico reservado?
¡María Luisa era una verdadera pluma!
Desde el amanecer volaba del dormitorio a la cocina,
volaba del comedor a la despensa.
Volando me preparaba el baño, la camisa.
Volando realizaba sus compras, sus quehaceres...
¡Con qué impaciencia yo esperaba que volviese, volando,
de algún paseo por los alrededores!
Allí lejos, perdido entre las nubes, un puntito rosado.
"¡María Luisa! ¡María Luisa!"... y a los pocos segundos,
ya me abrazaba con sus piernas de pluma,
para llevarme, volando, a cualquier parte.
Durante kilómetros de silencio planeábamos una caricia
que nos aproximaba al paraíso;
durante horas enteras nos anidábamos en una nube,
como dos ángeles, y de repente,
en tirabuzón, en hoja muerta,
el aterrizaje forzoso de un espasmo.
¡Qué delicia la de tener una mujer tan ligera...,
aunque nos haga ver, de vez en cuando, las estrellas!
¡Que voluptuosidad la de pasarse los días entre las nubes...
la de pasarse las noches de un solo vuelo!
Después de conocer una mujer etérea,
¿puede brindarnos alguna clase de atractivos una mujer terrestre?
¿Verdad que no hay diferencia sustancial
entre vivir con una vaca o con una mujer
que tenga las nalgas a setenta y ocho centímetros del suelo?
Yo, por lo menos, soy incapaz de comprender
la seducción de una mujer pedestre,
y por más empeño que ponga en concebirlo,
no me es posible ni tan siquiera imaginar
que pueda hacerse el amor más que volando.
viernes, mayo 30, 2008
Big Bang

Pero no siempre giran al mismo ritmo, ni a la misma velocidad y lo triste de este viaje sideral, son los años luz perdidos en girar a destiempo por estar unidos al planeta equivocado. Y de repente, de nuevo fuera de órbita, a seguir ese girar errante que sólo cesa una nueva fusión estelar.
TANIA GUEVARA GUZMÁN
martes, abril 29, 2008
Y cuando desperté...
- Y ahora, ¿qué?- le pregunté. Sólo silencio y ninguna respuesta. –Por favor, responde, mira que hice lo que nunca al volar esta noche hacia ti y encontrar respuestas. Conoces mis dudas y tú mejor que nadie sabe cuánto me queman. Ya no quiero tenerlas, por favor resuélvelas.
Luna seguía brillando impávida, muda ante mi urgencia. Como si lo verdaderamente importante esa noche fuese brillar, brillar para el que esperaba, impaciente como yo, verla en sus sueños, brillar para el insomne que la contemplaba desde su ventana, brillar para el que encerrado en una fría celda ya no la veía pero jamás se olvidaba de ella, brillar para el que todas las noches le dedicaba una oración, brillar para los niños que la creían de queso, brillar para el anciano que había perdido la cuenta de sus encuentros. Brillar, sólo brillar.
Continué mirándola fijamente, con la súplica clavada en mis pupilas, anhelando que un poco de tan milenaria sabiduría me fuese transmitida por esa luz que emanaba.
- ¿No lo entiendes, verdad?
- ¿Qué? ¿quién habla? ¿eres tú?- respondí.
- Sí, sí lo entiendes pero aún no lo sabes, te ves a kilómetros del piso, flotando convencida de que sueñas, creyendo que el que ahora planees en el aire a tu voluntad y el que veas al resto de la gente derrochando noche en dormir mientras hay tanto que volar, es reflejo de tu inconsciente. ¿Qué no lo ves? ¿qué no lo sientes? ¿tanta vida pasaste buscando reunir el coraje para saltar y ahora que el viento te mece y me tienes de frente no lo entiendes? No sólo yo brillo, mi pequeña estrella, lo haces tú también. Ya no eres terrestre, ya no eres solamente un mortal espectador del vasto escenario celeste. Ahora vuelas en él.
Y entonces desperté, sin la quemante sensación con que lo hacía día a día. Esa mañana desperté sonriendo, convencida de que al fin soy lo que quiero ser.

Tania Guevara Guzmán
domingo, abril 13, 2008
viernes, abril 04, 2008
SOÑÉ QUE VOLABA
Ahora sólo mezo en ella mis penas, mis ganas no saciadas, los mil planes inconclusos que tuve que abortar, ese barco del que salté al ver que irremediablemente se hundía, pero sobre todo, me mezo en este salvavidas que es mi soledad.
Estaba absorta en la vista, ese paisaje nocturno que desaparecía y aparecía ante mis ojos al compás del vaivén que me mecía. Hacia delante y el bulevar repleto de rostros, gente de todos tamaños, riendo, pensativos, familias de la mano. Hacia atrás y el camino del muelle se alzaba, el faro iluminando el curso de los barcos, el horizonte de un negro profundo con un manto luminoso de luciérnagas perpetuas.
Pero aún no la veía a Ella. Las nubes, cual celestial telón cubriendo el espectáculo, habían decidido que aún no era hora, que si quería ver a la estrella principal del show, debía esperar.
Y esperé. Esperé tanto que no sentí el peso del sueño en mis ojos, que cayeron cerrándose pesados. Y entonces, una caricia en mi mejilla. Un tenue roce de energía en mi piel me sobresaltó. Abrí los ojos y me puse de pie. Dejé mi refugio de madera aún en movimiento y abrí la ventana.
Ahí estaba: enorme, redonda, limpia. Su sola vista me reconfortaba y ella parecía saberlo al mostrarse majestuosa ante mí, que tanto le necesitaba.
Me paré en el borde de la ventana, le sonreí a la Luna y caminé. Al fin había salido y yo estaba en primera fila contemplando su brillo, mientras ella velaba en silencio las horas que volé.

TANIA GUEVARA GUZMÁN

