domingo, abril 13, 2008

C-A-M-B-I-O



Tener miedo nunca me pareció tan placentero...
.
(al fin soy lo que quiero)

viernes, abril 04, 2008

SOÑÉ QUE VOLABA

Y al fin la Luna salió. La vi desde mi ventana, sentada en la mecedora de tejas rotas, ésa en la que me consolaba al arrullar mis tristezas o mecía mis alegrías. La misma donde me senté tantas veces a pensar en ti, cuando el presente nos abrazaba juntos y el futuro lo prometía todo.

Ahora sólo mezo en ella mis penas, mis ganas no saciadas, los mil planes inconclusos que tuve que abortar, ese barco del que salté al ver que irremediablemente se hundía, pero sobre todo, me mezo en este salvavidas que es mi soledad.

Estaba absorta en la vista, ese paisaje nocturno que desaparecía y aparecía ante mis ojos al compás del vaivén que me mecía. Hacia delante y el bulevar repleto de rostros, gente de todos tamaños, riendo, pensativos, familias de la mano. Hacia atrás y el camino del muelle se alzaba, el faro iluminando el curso de los barcos, el horizonte de un negro profundo con un manto luminoso de luciérnagas perpetuas.

Pero aún no la veía a Ella. Las nubes, cual celestial telón cubriendo el espectáculo, habían decidido que aún no era hora, que si quería ver a la estrella principal del show, debía esperar.

Y esperé. Esperé tanto que no sentí el peso del sueño en mis ojos, que cayeron cerrándose pesados. Y entonces, una caricia en mi mejilla. Un tenue roce de energía en mi piel me sobresaltó. Abrí los ojos y me puse de pie. Dejé mi refugio de madera aún en movimiento y abrí la ventana.

Ahí estaba: enorme, redonda, limpia. Su sola vista me reconfortaba y ella parecía saberlo al mostrarse majestuosa ante mí, que tanto le necesitaba.

Me paré en el borde de la ventana, le sonreí a la Luna y caminé. Al fin había salido y yo estaba en primera fila contemplando su brillo, mientras ella velaba en silencio las horas que volé.



TANIA GUEVARA GUZMÁN

Colaboración Revista Especiales, abril 2008.

martes, marzo 25, 2008

Closing time...





every new beginning
comes from some other beginning's end...


miércoles, marzo 12, 2008

...



bang, bang
he shot me down

bang, bang
i hit the ground
bang, bang
that awful sound

bang, bang
my baby shot me down...

jueves, marzo 06, 2008

Enlistar por enlistar...

  1. escuchar "Obstacle 1" desde el fondo de mi bolsa, cada mañana como a eso de las 9 am.
  2. tener la certeza de que eres tú llamando.
  3. un dulce y aniñado 'hola'
  4. el que las 'cosas' y los 'caninos' abunden en mi mundo
  5. un par de ojos miel
  6. reciclar musas porque la de planta huyó por la puerta y no se le ve para cuándo volver.
  7. no acordarme qué se siente dormir tranquila.
  8. no llenar el hueco con nada.
  9. tantos besos.
  10. tus cálidos, cálidos brazos
  11. tus ganas
  12. los olores
  13. tus sabores
  14. los goles que no fueron celebrados con el baile del -sippo
  15. nos falta mucho Heroes por ver
  16. las fritas de tu ma
  17. los días de meserear en tu casa
  18. a mi misma... porque la quedó quiere, pero le falta un pedacito para poder ser...
  19. todo... sólo eso

tengo ganas de no tener ganas... quiero ser libre sin dejar de pertenecer, aunque en el fondo ambos sepamos que no importa qué pase, más de la mitad de uno esté con el otro... (y al revés)

te amjkldfdfrpjfoeirjmfv...

lunes, febrero 25, 2008

Cuando el paraiso deviene en infierno...


¿Cómo es esto, no? cómo tantas cosas van minando la emoción que sentías al principio... la ilusión, la espontaneidad y hasta la sinceridad. Y no porque los 'te amos' se vuelvan mentira, pero no se sienten igual.

Cuando por más que buscas en tu cabeza eso que te hacía vibrar, no lo encuentras. ¿De qué me habré enamorado?

Y es que uno cree que una flama se mantiene encendida sin hacer nada, cuando precisamente eso es lo que la apaga.

Y reaccionas, si es que lo haces, demasiado tarde y ya no puedes hacer nada por ella. ¿Pero y cuando no reaccionas? ¿Puedes imaginarte una vida entera de apagar flamas? Desconcertado de por qué lo que enciendes irremediablemente se apaga, culpando a todo menos a ti que eres la causa, pensando que un corazón es más inflamable que otro, creyendo que la siguiente mecha será más larga...

Y es triste, vaya que lo es... el perder entre el ruido, entre el caos, entre el humo, la melodía, la armonía, el dulce aroma... las ganas de querer.

Y aquí la tengo, agonizante en la palma de mi mano, sabe que iba a morir y está feliz de que no sea hoy, no todavía.





lunes, febrero 04, 2008

PLACEBO

Caminaba en sus entrañas como quien da un paseo matutino por las calles. Iba con cautela, poniendo especial atención en sus pasos (no quisiéramos pisar alguna arteria, ¿o sí?)

A esta hora no había tráfico en las venas, y aprovechándolo, cruzo con parsimonia ambos ventrículos, tomó el viejo atajo hasta la aurícula derecha, y salió.

Conforme avanzaba, los latidos sonaban cada vez más lejanos y el paisaje se tornaba de tonos y matices diferentes a los que su vista acostumbraba. –La sangre... la sangre no es tan roja por aquí- se dijo a si mismo.

El rumbo por el que ahora merodeaba era desconocido y titubeó por un instante en continuar adentrándose a ese sistema que a la vista parecía interminable.

Pero ya era muy tarde, las arterias estaban congestionadas haciendo su trabajo y el rastro de glóbulos que fue dejando a su paso se había borrado.

Después de todo había sido su decisión marcharse del que fuese su hogar tanto tiempo. Y digo fuese porque ya no lo sentía así. Ahora era sólo un frío músculo del tamaño de un puño bombeando sangre a todo el cuerpo de ella. Porque acostumbrado a escuchar su nombre en cada latido, ahora sólo escuchaba un hueco “bum, bum”.

Desorientado y triste, buscó rincón en algún órgano desconocido para él, se sentó y sólo esperó. Lentamente, fue quedándose dormido, hasta que finalmente se sumió en una inconciencia de la que ya no saldría: la de su inexistencia.

Afuera, ella tomaba sus píldoras para olvidar. Se las había recetado uno de esos doctores que uno va a ver cuando se padecen males de amores. – No fueron baratas, así que más vale que funcionen- decía, al tiempo que cerraba el frasco, suspirando.

No hay duda, el amor es una enfermedad.


TANIA GUEVARA GUZMÁN

Colaboración Revista Especiales, edición Febrero 2008


jueves, enero 10, 2008

About the author...

TANIA GUEVARA GUZMÁN

(1983- a la fecha)

Veracruzana de nacimiento, auto nombrada jarocha que parece de cualquier lado menos del puerto, orgullosa de no tener acento costeño ni comerse las eses. Pasante de administración (a un cuatrimestre de conseguir su no tan anhelado título) y estudiante de la especialidad en habilidades directivas en no tan conocida universidad particular del puerto. De reciente ingreso al ámbito radiofónico.

Aprendiz de escritora, especialista en cuentos cortos con finales trágicos que la gente ordinaria tacha de “fumados y sangrientos”. Dibujante, caricaturista, filósofa, literata y diseñadora frustrada, maniática de la ortografía. Desde pequeña afecta a dibujar en paredes, pupitres, libros y colchones de su cama. Una hepatitis “A” truncó su naciente carrera de bailarina hawaiana a los 5 años.

Experta en las artes boxísticas, taekwondoinas, taeboxísticas y en zumba avanzada; amante de cualquier deporte rudo que la mantenga interesada e incluya el uso de sus puños cerrados. Ganadora de medalla de plata en combate (sólo eran 2 lugares) y medalla de bronce en formas (sólo eran 3 lugares) en un abierto de tae kwon do en la ciudad de México.

Desde su primer borrachera con Bacardi limón a los 15 años, se le ve acompañada en su mayoría del sexo masculino, con lo cual desarrolló su tolerancia e ingesta alcohólica a niveles avanzados y su gusto por una variedad de bebidas que van desde las aguas locas, pasando por la cañita y culminando con whisky.

Ex hippie y niña-niño, solía tener colección de morrales y ropa de manta que abandonó por bolsas de piel, cinturones y tacones al ingresar al mundo laboral. De usar chanclitas y tenis, ahora se le ve caminando a toda velocidad por las calles de Veracruz en tacones de hasta 15 cms.

Adicta a las relaciones largas y tormentosas, al color rojo, al chocolate, al café, al sexo con amor y a dejar casi todo a medias. Públicamente declarada misógina feminista y con un historial de desequilibrio emocional y depresiones cortas superadas. Goza rodearse de amigos y cuenta con relativa facilidad para hacerse de ellos.

Tal vez la recuerden por sus antiguos trabajos como cajera en conocida tienda departamental juvenil, maestra de inglés o animadora de fiestas infantiles, donde declara haber pasado las 3 horas más vergonzosas de su vida al disfrazarse de Batichica un 30 de abril a las puertas del estadio de béisbol.

Imán de ridículos, compradora compulsiva, coleccionista de libros que apila para “luego” leerlos, amante de los animales (en especial de los perros) y antigua celebridad en el mundo virtual.

Su experiencia en el ámbito literario se reduce a las tres sesiones de un taller de narrativa –gratuito- y a la colaboración mensual –y no remunerada- en una revista local donde publican sus cuentos que no son censurados.

Existen rumores de la edición y publicación de sus obras en un “Cuentario”, palabra que desconoce si exista y que planea crear en caso contrario.

Se dice que su mayor logro ha sido domesticar a cierto orduñense de reputación dudosa, llevándolo a sentar cabeza de forma magistral y aparentemente voluntaria.

miércoles, enero 02, 2008

borrón y cuenta nueva...



Es el primer año en mucho tiempo que no hago rituales, no uvas, no chones de colores...


Ya decidí que los propósitos son mentales y que sucedan dependen de mi y no de suerte...


miércoles, diciembre 26, 2007

LA ÚLTIMA NAVIDAD



Ha ido al espejo del baño de abajo. Se miró fijamente, suspiró y abrió la llave de agua caliente. Tomó del botiquín su navaja de afeitar y rió para sí al desechar la idea de usarla para algo que no fuese eso: afeitar, “¿quién limpiaría el desastre si no está ella?”. Tomó también la lata de espuma, la agitó y vertió un poco en su mano izquierda, a pesar de ser zurdo de nacimiento, toda su vida le había gustado usar ambas manos.

Untó la espuma empezando por sus mejillas, pasando por el bigote y el mentón arrugado. Siguió con las patillas y finalmente se cubrió la calva que aún asomaba unas cuántas hebras de cabellos plateados. Lenta y parsimoniosamente comenzó a afeitar su cara y cuando hubo acabado lo hizo con su cabeza, deslizando con suavidad la navaja y abriendo camino entre la espuma y su piel, como si a cada pasada se afeitara los recuerdos que le quedaban de ella y no las pelusas platinadas. Cuando hubo terminado recogió todo y lo volvió a su sitio. Gruesas gotas rodaban por los surcos de sus mejillas, las enjugó y salió del baño.

En su habitación tomó del perchero su mejor abrigo, lo vistió y cambió sus tibias pantuflas por sus zapatos de piel negros. Se perfumó con su mejor colonia, abrió la caja de habanos cubanos que usaría en sus bodas de oro, tomó uno y salió.

Entró a la sala donde una chimenea lo recibía, pero ni el fuego encendido lograba calentar su triste corazón añorante. En medio de las nochebuenas en macetas esparcidas por el lugar y de los adornos rojos y verdes alusivos a la temporada, resaltaban 2 coronas de flores de colores contrastantes con listones negros y blancos con mensajes de aliento. Un pino en un rincón de la habitación llenaba el ambiente con su esencia, no estaba desnudo, una serie de luces colgaba entre sus ramas, pero algo había interrumpido su ceremonia de gala y cajas con adornos fueron dejadas a un lado y había esferas rotas alrededor.

El viejo se dejó caer en un sillón, había dormido casi todo el día anterior pero el cansancio y el pesar no parecían abandonarlo. Fijó su mirada en el sillón vacío frente a él. Aún tenía la forma que amoldaba el cuerpo de ella cuando descansaba a su lado, cuando después de llevarle la taza de té de las 5, se sentaba en silencio a brindarle lo que mejor le había brindado a lo largo de esos 49 años: su compañía.

- Hablabas en serio cuando me decías que no querías hacer nada por nuestros 50 años, ¿verdad?
- Perdón viejo, yo qué iba a saber.
- Ay mujer, ni terminamos de adornar la casa.
- Sí caray, con lo que le gusta a los nietos venir a jugar con lo que ponemos.
- Ni hablar, qué le vamos a hacer. Mira, ya son las 5.
- ¿Quieres tu tesito?
- No, no, déjalo. Mejor préstame tu cobija, al fin que ya no la necesitas.
- ¡Ay, si serás tosco! A ver, deja te arropo. Ya estás, ahora duérmete, yo te despierto al rato si hace falta.
- Gracias mujer. Gracias.

Y cerró los ojos para sumirse en un sueño profundo que la tristeza no lo había dejado tener y que ahora era la tristeza misma la que lo causaba. Al verlo tan plácidamente dormido, su mujer decidió no despertarlo y mejor recostarse a su lado y volver a dormirse, ahora con él.


Tania Guevara Guzmán
(Colaboración Revista Especiales, edición Diciembre 07, pág. 46 y 47)


viernes, diciembre 14, 2007

● вяoωи єуєd gιяl ● dice:

me gusta desde tu aliento hasta tu sabor... y lo tibio de tu saliva y cómo enredas tu lengua en la mía

me gusta el dolor que tus dientes causan a mis labios... y el temblor de tus manos que impacientes me recorren

me gusta observar cada reacción de tu cuerpo a un simple roce... y deslizar suavemente mis yemas en el zurco de tu espalda

me gusta susurrar en tu oído cosas malas... y sentir tu respuesta en ese brusco tirón que das a mis cabellos

me gusta cómo caen gotas de tu sudor en mi cara... y sólo cerrar los ojos y sentir la única lluvia que abrasa

me gusta que después de esa tormenta llegue nuestra calma... y abra los ojos y sea tu rostro el que descansa sobre mi almohada

martes, diciembre 04, 2007

huele a Navidá...

Hace un par de horas alguien me decía (en pocas palabras), lo desahuciante que es el verte al espejo y saberte un adulto y no poder hacer nada contra ello. Yo pensaba así, durante tanto tiempo me rehusé a crecer y creo que aún lo hago, al menos mental y espiritualmente, digo, es ridículo tratar de impedirlo físicamente, a menos que seas Claire Bennet (ja, la traumada).

Y me leía a mi misma hace dos años y vaya cambios, la inteligente inmadurez que irradiaba, inteligente sí, pero al fin inmadurez. El mundo contra la indefensa de mi, los estereotipos que abundaban en mi cabeza creyéndome libre de mente y de pensamiento. El frío agujero donde elegía sumergirme, el daño que me causaba a mi y a quien estaba a mi lado.

Cosas de la edad, supongo. Por eso amo el crecer, porque yo soy maestra y alumna a la vez, porque las personas son el mejor pizarrón y la vida el libro que tú mismo escribes. Por quienes pasaron, por quienes están, por quienes aparentemente a distancia, están más cerca que nunca de lo que creí que pudieron estar.

Ya huele... y no sé si feliz, pero será diferente...



(diferente es bueno)

viernes, noviembre 23, 2007

she's back!


Hace como 2 meses aproximadamente, la muy malagradecida me había abandonado, después de haberse dado toda, agarró sus cosas y se fue. Como no la había necesitado realmente, ni la extrañé, pero entre que esto y que lo otro... ¡zaz! ayer regresó.

No me dijo nada, ni avisó, no me dio pistas, es más, ni me la esperaba. Estaba yo plácidamente concentrada en mi pantalla, trabajando (je) y mi cabeza se llenó de imágenes, muchas, un completo desconocido estaba en mi mente y yo lo veía hacer exactamente lo que mi mente pensaba.

Inicio, programas, Word y a escribir, este completo desconocido era ahora tan familiar para mi que conocía hasta sus más secretas intenciones, sus movimientos, sus pensamientos y por supuesto sus emociones.

Mi musa regresó y por ello soy feliz.
Escribí... y vaya que escribí.

lunes, noviembre 19, 2007

not much to say...


Podría decir muchas cosas, enumerar vivencias, contar momentos felices o tragedias, nombrar las mil y un formas en que ciertas cosas me han cambiado la vida, cambios internos bárbaros o cambios exteriores y supérfluos por demás camaleónicos.

¿Pero de qué serviría? Lo sé y basta.

Hemos madurado tanto juntos, tú, yo, ellos.

Cada uno escribiendo su historia, algunos con sus acciones y otros como yo, por encargo no remunerado.

O el cambio es por demás evidente o yo soy tan malditamente transparente (¿malditamente? ja) que los matices de emociones se leen tras mis ojos e irradian juegos de luces que quien me mira fijo advierte e interpreta a su modo. En un dibujo, en un gesto.

Antes, me seguía la derrotada y erradicada tristeza, ahora, ha tomado su lugar la distancia... deja su sello en cada suceso que me rodea. ¿Y qué hacer? mientras todo sea para bien...

Ahora... a esperar: a lo inevitable, a la inspiración que ahora deberá ser mensual, a los 15 días, y así la lista crece.


Y sí, lo repito, no tengo mucho que decir.


lunes, noviembre 05, 2007

¡qué mundo loco! ¡qué mundo loco!

Ya lo decían las payasitas de Ni Fu Ni Fa, y lo decían bien...

Afuera hay devastaciones naturales, escándalos sexuales y yo aquí dentro luchando contra mis propios demonios, que viéndolos desde el punto de vista macro (agh, sentí un escalfrío al recordar a Pagani), se reducen a berrinches premestruales perpetuos de una berrinchuda premestrual perpetua.

Menos de 2 meses para dormir al año y más de 13 de domesticar lagartijas salvajes, eso sí, totalmente adorables.

Lagartijas musicales, de esas que te ayudan a dirigir orquestas nocturnas, llenas de besos suaves y miradas tiernas. Lagartijas verdes, lagartijas mías.

Amo a mi lagartija.